La ausencia de propuestas en materia de gobernanza e institucionalidad digital se observa en las propuestas de las y los candidatos presidenciales.
Esto quedó presente, durante las presentaciones que realizaron durante el XIII Summit País Digital, organizado por la Fundación País Digital, siete de las y los candidatos. Desde nuestro proyecto Fondecyt #RegulaciónConvergente analizamos esas propuestas y detectamos que faltó instalar en el debate la institucionalidad digital y un enfoque claro en materia de regulación.
Bajo el lema “Descifrando el Algoritmo del Futuro”, las candidatas y los candidatos expusieron ideas sobre cinco ejes común en materia de desarrollo y transformación digital para el país: economía digital, uso de tecnologías en materia de seguridad pública y ciudadana, salud digital y competencias y habilidades digitales, tanto en el sector educativo como en el laboral.
Evelyn Matthei propuso un plan público-privado para impulsar la transformación digital, con foco en investigación y uso responsable de la IA; modernizar la infraestructura (5G, fibra, data centers) y crear una Ventanilla Única para agilizar permisos. También respaldó la Ley Fintech y el Programa Espacial Nacional, y citó a Estonia como referencia. Enfatizó que la IA debe servir a las personas y que el Estado debe modernizar trámites obsoletos.

José Antonio Kast presentó el “Plan 5K”, centrado en digitalizar al Estado para aumentar eficiencia y control. Su propuesta incluye transformar trámites al formato digital, promover el uso ciudadano de herramientas online, aplicar IA y big data para seguridad, mejorar la interoperabilidad entre instituciones y digitalizar servicios de salud y educación. El énfasis fue la eficiencia y el control más que la innovación inclusiva.

Jeannette Jara planteó un plan que combina digitalización, soberanía y fortalecimiento estatal: ampliar conectividad (incluso hacia islas y Antártica), facilitar data centers y 5G en zonas rurales, desarrollar “cables inteligentes” para monitoreo ambiental, impulsar ciudadanía digital y una estrategia estatal hasta 2030 que incluya tecnologías para seguridad y gestión pública. También propuso capacitación para 150.000 personas y atraer inversión tecnológica.

Kayser puso especial énfasis en seguridad y en adaptar los oficios y las capacidades técnicas al nuevo ecosistema digital. Su propuesta combina la idea de fortalecer la protección con un foco claro en formación técnica: promover la reconversión y actualización de oficios para que los trabajadores puedan usar y supervisar sistemas de IA en sectores productivos. El candidato libertario fue el único que habló directamente sobre regulación. Señaló que el avance tecnológico es tan rápido que regular la inteligencia artificial sería inviable, y que las respuestas deben ser tan flexibles como el propio cambio tecnológico.
Harold Mayne-Nicholls insistió en la necesidad de capacitar y educar para aprovechar mejor la IA y aumentar la productividad. Marco Enríquez-Ominami pidió cobertura universal en 5G y fibra, acceso a energías limpias para sostener la digitalización y la creación de una reserva estratégica regional en cables y servidores. Franco Parisi propuso medidas prácticas orientadas a la conectividad en movilidad y soluciones logísticas para problemas como el contrabando. En conjunto, estos planteamientos combinan formación, infraestructura y propuestas logísticas/estratégicas para ampliar acceso y resiliencia.
En paralelo, Fundación País Digital presentó “Propuestas para Chile: Hacia un País Inteligente”, un documento con 20 medidas para 2026–2030. Entre las recomendaciones están la creación de una Agenda de Transformación Digital que coordine instituciones (Corfo, Subsecretaría de Gobierno Digital, Ministerio de Ciencia) y una normativa de accesibilidad alineada con estándares internacionales.
Patricia Peña, nuestra co-investigadora del proyecto Fondecyt sobre #RegulaciónConvergente señaló:
“En las propuestas que hemos conocido de los principales candidatos y candidatas, si bien hay una coincidencia en reconocer la transformación digital y los desafíos que implica especialmente la inteligencia artificial, no vemos propuestas que aborden los desafíos que plantea el proceso de convergencia digital o tecnomedíatica . Todas apuntan a modernizar el Estado y mejorar la competitividad del país, pero observamos una débil presencia de una mirada sobre la institucionalidad que requerirá todo este proceso, especialmente en áreas como las comunicaciones, la cultura o la educación. Hay una tendencia a mirar la digitalización desde una perspectiva más bien capacitista, enfocada en habilidades y reconversión laboral, pero sin hacerse cargo de los diagnósticos existentes en el sector de los medios y las comunicaciones”.

El debate presidencial avanza en propuestas tecnológicas pero sigue ausente la conexión entre el mundo digital y los ámbitos informativos, culturales y educativos. Eso debiera ser una alerta sobre la mirada que se está construyendo en torno al desarrollo tecnológico y su impacto social.


